
Las damajuanas, denominadas por mi zona garrafas, tienen una larga tradición y a ellas quiero dedicarles este post a las cuales me siento muy arraigadas desde niña.
Realizadas en vidrio soplado, eran
destinadas a guardar y conservar líquidos tales como vino, aceite, agua,
vinagre... En un principio revestidas con
esparto y mimbre que realizaban artesanalmente para proteger su fragilidad, aislarla
de la variación de las temperaturas, y facilitar su manipulación al incorporarle las
asas, y que por la década de los 70 se sustituyó por plástico.
Actualmente se separa el envoltorio para recuperar estas garrafas,
y podemos encontrarlas en rastros, mercadillos, brocanters, tiendas y ferias de
antigüedades.
Las más comunes tienen una capacidad de 5, 8 y 16 litros, pero las
hay también de 2 litros, como es el caso de la garrafa que transformé en lámpara y que podéis ver en este post. Sus precios varían según su capacidad, oscilando entre los 20 a 40 €.
La palabra “damajuana” en su etimología procede del francés
“dame-jeanne”, y hace mención a la Reina Juana I de Nápoles, que tras
refugiarse durante una tormenta en el taller de un maestro vidriero se interesó por la fabricación de estas.
En algunas zonas de España es conocida como garrafa, palabra
proveniente del árabe.
Estas garrafas (he crecido llamándolas
así) están muy presentes en mi hogar desde que tengo uso de razón, ya que han
acompañado durante muchas generaciones a mi familia, viticultores de profesión.
Las recuerdo almacenadas en despensas, sótanos, cuevas subterráneas,
conservando el vino, el vinagre, el aceite, y algún licor casero. Pero lo que
más recuerdo con mucha alegría pero a la vez nostalgia, es cuando mi padre iba
los sábados a la cooperativa de vino a recargar estas garrafas para llevarlas a
casa. Para ello utilizaba una carretilla para agilizar su transporte, y entonces
yo me subía en ella rodeada de estas preciosidades, ¡era como subirme en una
atracción de feria!
Son piezas
muy versátiles en cualquier tipo de decoración, con las que podemos hacer gran
variedad de composiciones aportando un valor sentimental añadido a nuestro
hogar, haciéndolo único. Porque un hogar tiene que hablar de nosotros y de nuestras raíces, como es mi caso. No hay
nada más carismático que la mezcla de tradiciones integradas con la decoración
actual.
Podemos usarlas de mil maneras, como jarrones, en un rincón vacío en
el cual no se sabe qué colocar, sobre las mesas, en el hueco de la escalera, e
incluso puedes utilizarla como lámpara de mesa o de techo, con lo que aportarás
a tu casa un toque único y original.
Quién me iba a decir a mí, rodeada en mi casa de garrafas y ahora
son iconos de la decoración.
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Damajuana como lámpara |
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Damajuana como jarrón |
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Composición con damajuanas |
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Damajuanas en escalera |
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Damajuana como lámpara de techo |
¡Gracias por pasarte!

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